Noapto
Diez años antes ya había estado en el programa Avala tu cita. Había tomado varios cursos a distancia para el próximo concurso, y ahora tenía la certeza de que el azar solo existía para los no creyentes en el marketing. Por eso, antes de su regreso a las cámaras, se hizo un perfil nuevo. Él, que volvía diez años después sin nada entre medias, solo refrescos de página.
Ese día había visto a Hitler dando una arenga abrumadora y después, en otro vídeo —que parecía grabado en cámara oculta—, hablando tan normal, con una cerveza, fuera de personaje. El nuevo presentador del programa era un cerebro positrónico, un algoritmo casi omnisciente en un 99,47%. Buscaba la candidata perfecta para su peregrinación al cráter.
En el backstage una azafata le dijo que el cerebro había determinado que Hugo, el jefe, no era apto con ninguna candidata del casting de hoy, pero que eso era lo normal, que si quería entrar igualmente. Dijo que claro, demasiado tiempo llevaba ya esperando esta segunda oportunidad.
